Dos términos un tanto opuestos, la globalización y pobreza han sido un modo de conocer las dos caras de una misma moneda.

Conocemos que la globalización es la comunicación interconectada de varios agentes en todas partes del mundo. Puede ser para fines comerciales o personales.

La pobreza en este contexto representa un obstáculo o restricción para el acceso de los negocios y comunicaciones internacionales.

Esto limita a las personas para poder ingresar a internet mediante una computadora o teléfono inteligente.

En datos específicos…

La unificación de ambos términos permite conocer todas las contrariedades que puede pasar alguien para incluirse en las etapas del nuevo modelo globalizado sustentado en un mercado internacional.

Más de 68% tiene teléfonos móviles y una conexión a Internet, pero todavía falta un 42% que ni siquiera sabe encender un ordenador.

Los efectos de la globalización no han llegado a las aldeas más pobres de África y Suramérica más  otras comunidades en el mundo.

Los expertos aseguran que una manera de combatir la pobreza con la globalización es la entrega de instrumentos para pertenecer a la aldea globalizada.

Además, que las organizaciones como fundaciones o escuelas brinden cursos de capacitación para el manejo provechoso de la red.

Si esto fuese posible el 42% bajaría y habría mayor inclusión, en algunos de estos casos los niveles de pobreza se apalearían.

Mucha de estas personas podría generar dinero aprovechando las ventajas y bondades de los mercados internacionales globalizados. Además de incluir se estaría sacado a dicha persona de la pobreza económica.

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