La Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible nos permite ver las dos caras de una misma moneda en torno a las nuevas tendencias comerciales y la globalización.

Primeramente es válido identificar cada concepto. La riqueza es la disposición de grandes cantidades de dinero, propiedades y activos.

Mientras que la pobreza es la carencia absoluta de todos los valores vinculado a poder y grandeza.

Sin embargo a la ecuación rico – pobre se le añade otro elemento que es el desarrollo sostenible, siendo aquellas labores asociadas al beneficio del medio ambiente, el capital humano y las ganancias.

Entrando en contexto

La unificación de los tres términos es muy compleja, pero ayuda a evaluar el actual contexto de desigualdad en el mundo.

Se debe entender que los pobres no gastan erróneamente sus recursos sino que además de no saber qué hacer con ellos, no son distribuidos equitativamente.

Es aquí donde juega otro factor clave, tanto el rico como el pobre no poseen las mismas oportunidades en cuanto al ámbito comercial.

Los niveles de pobreza podrían sufrir bajas significativas, si  las personas aplicaran para sus empresas el desarrollo sostenible y ofrecieran oportunidades para los menos desfavorecidos.

Actualmente, algunas organizaciones se encuentran idealizando planes de acción para la inclusión de las personas con escasos recursos que tengan un emprendimiento sostenible.

Saber distinguir la riqueza por encima de la pobreza se convierte en un identificador que podría ser poderoso si es dirigido a planes comerciales sostenibles.

El desarrollo sostenible tiene íntima relación con la naturaleza de la riqueza. Lea más sobre esto aquí.

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